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Odio (Parte 1)

Volví a verte de nuevo...  Cómo hago para no odiarte si sobre mi piel están grabadas las huellas de tu insensatez.  Cómo olvidar aquel 26 cuando te vi por primera vez, si al mirarme frente al espejo revivo todos esos días de desdichas y desventuras.   Me gustaría borrar de mi memoria aquel viernes en el que me hundí [hundiste] en la miseria:  cuando tu mirada encendió mi fuego e hizo surgir el deseo; cuando tus besos acallaron mis excusas; cuando tus manos aplacaron mi renuencia; cuando tu avidez hizo que toda negativa de mi parte desapareciera; cuando la oscuridad llenó la habitación y los dos éramos solo uno.  Tu alma sofocó la mía con su toxicidad;   el veneno de tus palabras adormeció todo intento de querer salvarme y de vivir;  m e dejé arrastrar hasta lo más recóndito del infierno donde me presentaste a tus demonios;  fue necesario caer [literalmente] para despertar de aquel letargo en el que me encontraba.  ...

Ausencia de rutina

8/12/2017 - 7 pm  Par de cervezas frías.  Lecho cuadricular  y sábanas azul cobalto.  Inexperiencia:  Oscura como el asfalto;  fuerte como el deseo;  negra por la música.  Neruda está de testigo  y África detrás de la puerta.  Ausencia de rutina.  8 pm  La evidencia quedó,  el deseo y el placer te ciegan.  Par de cervezas congeladas...  ...Y ese [tu] singular hábito de no decir lo que se piensa.  ¿Por qué?  Tienes que poder hablar si es lo que necesitas.  Tienes que poder cantar si es lo que se te antoja.  Tienes que poder gritar si es lo que deseas.  Y lo único que se logra oír es ese [tu] silencio  que aturde y reverbera:  Tan ensordecedor y molesto;  tan agobiante y violento.  9 pm  Estancia de todos los días.  Habitación conocida.  Almohada que conoce  cada pensamiento,  cada secreto, cada ...

Aromas que se repiten en otras pieles

I  Coqueteas con mi olfato una vez por semana,  cada domingo a las nueve de la mañana.  Creí sentirte aquella madrugada, y no era la piel que siempre habitabas. Perfume de piel de piloto, que vuela,  vuela,  vuela... II Aroma poco inusual vinagre, jabón y sal. Amargo y hostil.  Tarde de abril. Inhalé tu aroma salado de pie frente al mar... pero                         no  era                                              el  mar. III                       CIGARROS                               CAFÉ            ...

Libera [me], oh violín

Oh, violín, ¿por qué de tus cuerdas ya no suena ninguna?  Sobre tu cuello solo hay dedos torpes y sin experiencia alguna.  ¿Eres tú quien llora, violín,  o es el alma del violinista que se deshace cual hielo?  Dedos rígidos e inmutables están esperando,  se han vuelto incapaces de seguir tocando.  Hoy tú llevas la batuta,  pues el violinista está perdido,  ya no hay sinfonía, ni obertura,  sino solo aquel último Do. 

Diálogo interno

¡Dónde quedó la timidez, el respeto y el pudor, seres falaces y sin decoro! Ya no es solo la noche [mar de plata], sino también el día [estrella de oro].  El demonio llegó desde su infierno personal para condenarla.  En llamas arderás, oh diosa, y como el fénix renacerás.  Olimpo, Tierra e Inframundo no son superiores a ti...  ...es momento de castigar. 

Imposibilidades

Sé que siempre digo que será la última vez que escriba para ti,  pero esta vez sí va en serio, ya no más. Lo prometo.  Aunque, recuerdo que dije eso aquella otra "última vez", así que, creo que será mejor que no lo diga más, y quizás esta vez sí pueda cumplir.  ¿Cómo hago para que todo lo que escribo no se trate de ti, si mi cuerpo y mi mente aún no asimilan que ya no te tienen?  Dime cómo te olvido si aún sigo leyendo cada cosa que escribes.  Cómo supero esa "etapa", si todavía espero que tus poemas sean por mí y para mí, o que al menos una de sus estrofas, o uno de sus versos evoquen recuerdos de nosotros a tu memoria.  Hace un mes que "no te pienso", hace un mes que ya no sé de ti, hace un mes que no te veo, hace un mes que todavía no te olvido.  ¿Imposibilidades? Olvidarte y dejarte ir. 

Anoche

Aún recuerdo la noche de anoche y tus manos sobre el vestido bajando el broche. Pasada la medianoche de la noche de anoche y el cuerpo que desvisto dentro del coche. Oscura y silenciosa noche en la que mis manos desabrochen del cuerpo dentro del coche aquel broche. La noche de esta noche no será igual a la noche de anoche ni a la de anteanoche pues se perdió anoche aquel sobrante y estúpido broche.